13 January Presentación Zen
THE MONDAY READING CLUB: Presentación Zen
El pasado lunes asistimos a “The Monday Reading Club” en Barcelona.
En esta edición se comentó el libro “Presentación Zen”, de Garr Reynolds, una obra que nos interesa especialmente porque presenta puntos de contacto con nuestro trabajo.
En el evento se hizo mucha hincapié en las presentaciones en Powerpoint. A nosotros nos gustaría dar un paso atrás y comentar algunas cuestiones de fondo.
El pensamiento zen se aplica desde hace siglos en multitud de campos (desde el ornamento floral hasta las artes marciales) y ha acabado por impregnar toda la cultura japonesa, extendiendo su influencia más allá de los practicantes de este tipo de budismo.
Reynolds, diseñador, consultor, conferenciante y docente, es un americano afincado en Japón. Es un individuo que ha bebido de dos culturas muy diferentes, enriqueciéndose en lo personal y lo profesional. En su trabajo conjuga el pragmatismo norteamericano con los principios fundamentales del zen. En “Presentación Zen” sintetiza su experiencia.
Si bien la mayor parte del libro está dedicada a cuestiones de índole práctica profusamente ilustradas, Reynolds recuerda en todo momento el espíritu que le anima, con el que abre y cierra el libro a modo de envoltorio imprescindible para apreciar lo que nos cuenta.
Al final del texto, Reynolds cita la idea zen de que “ya tenemos todo lo que necesitamos”. Aún así, su insistente reiteración entre “el buen ejemplo vs el mal ejemplo” puede despistar al lector occidental.
Tal vez por eso la exposición en The Monday Reading Club derivó en ciertos momentos hacia “ideas-receta”: “No incorporar más de seis líneas por diapositiva”, “No incluir más de una idea por diapositiva”… (Cuando el Zen se caracteriza por la renuncia expresa a métodos permanentes de enseñanza, lo que conlleva la renuncia de cualquier tipo de recetario).
En el debate posterior afloraron cuestiones como lo que está “bien” vs. lo que está “mal” (Cuando el Zen enuncia la dualidad como una falsa percepción de la realidad). Lamentablemente la dicotomía está muy arraigada en nuestro pensamiento, junto con otras nociones tan poco pragmáticas como “el Bien y el Mal”.
Otra idea zen que Reynolds enuncia es que ya disponemos de todo lo que necesitamos. Así que lo importante es “desaprender” más que “aprender”, “desprendernos de un exceso de equipaje” más que “adquirir nuevo bagaje”.
El autor habla de “la esencia”, y muy probablemente, lo hace pensando en lo que acabamos de decir. Se trata de pulir, eliminar el ruido y todo aquello que pueda generar confusión. Así, paulatinamente, llegaremos a localizar la idea básica, el corazón, la esencia de nuestro discurso.
Del mismo modo, a través de ese proceso, daremos con la forma idónea para transmitirla, teniendo en cuenta que el “powerpoint” no es más que una herramienta de la que nos servimos en la presentación, en la que son elementos esenciales el orador, la audiencia y el contexto en que se produce el encuentro.
Por eso se dice que tenemos que estar “siempre presentes, en el aquí y el ahora”. (Finalmente, de eso va el zen, una idea que recogería y exportaría a nuestras tierras el pensamiento gestáltico). Y es que el objetivo final de todo camino zen es disipar las brumas de “maya” (la apariencia) y alcanzar “dyhana” (el conocimiento).






