Aunque no se puede juzgar un libro por la cubierta, también es verdad que a menudo la primera impresión que obtenemos de él es, precisamente, ésa.
A continuación podéis ver el proceso de desarrollo de la portada de “El Consejo”, desde los primeros bocetos hasta el arte final.


En esta primera idea, se buscaba destacar la importancia de los dos personajes principales, aunque sin revelar demasiado acerca de ellos.
El boceto de la izquierda intentaba aunar la idea de la sombra proyectada y el mapa de África.
En el de la derecha, y con la incorporación del “marco”, esa idea queda descartada. (Toda imagen tiene un marco, aunque sea el límite físico de la superficie en la que aparece, de ahí lo de delimitar el espacio a visionar).





La siguiente imagen tiene una doble lectura: por un lado, ilustrar un momento del libro (el abandono de parte del equipaje en medio de un desierto) y, por otro, capturar el sentido simbólico que esa imagen pretende crear en el lector.
Está claro que, como portada, es mejor opción.





Esta es la imagen definitiva, pensada para ilustrar también la contraportada.





Aquí tenéis la portada de la edición digital, en la que se han incorporado los textos necesarios.





Y aquí la portada de la edición en papel.





Espero que esta breve explicación os haya gustado aunque, recordad: ¡nunca juzgéis un libro por la cubierta!

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