Archive for the ‘Articles’ Category

24 February Storytelling para principiantes (1)



Banda sonora: “Janis Joplin – Pearl” (por recomendación de Lucia Castro)


Éste es el primer post de una serie sobre Storytelling. Si quieres descubrir cómo empezó todo, lee el post anterior.


Empecemos por el principio: ¿Qué es Storytelling?


La respuesta fácil sería recurrir al diccionario inglés-español. Encontraríamos que “Storytelling es el arte de contar historias” (que no, aunque también: cuentos). Siguiendo por esta vía, un Storyteller sería un contador de historias, un narrador.


Y nos quedaríamos más o menos igual. ¿O no?


Tal vez previamente tendríamos que preguntarnos: ¿Qué es una historia?


Una historia es la relación de cualquier aventura o suceso (según la sexta acepción de la RAE)


Entonces Storytelling sería el arte de relatar o narrar cualquier aventura o suceso.


¿Mejor?


Espera, que ahora viene lo bueno: Storytelling es algo que hacemos todos los seres humanos a diario. Es la forma natural que tenemos las personas de entender nuestro mundo y las cosas que nos pasan (las historias que nos contamos a nosotros mismos) y también la que tenemos para compartir nuestra visión con los demás (las que les contamos y nos cuentan los otros).


Es la tertulia política, y también la conversación en el bar el lunes después del partido. Es una presentación de producto y también el repaso de la vida de los famosos. Es nuestra respuesta al “perquè de tot plegat” (“el porqué de las cosas”, con permiso del señor Monzó).


También es el chiste, la anécdota. La película que nos hace reír o la novela que nos hace llorar. El discurso político que nos saca de nuestras casillas y nos cabrea.


La palabra Storytelling abarca muchos conceptos. ¿Cuál es el denominador común a todos ellos?


Storytelling es aquello que nos emociona y nos conecta con otros seres humanos.


Y nuevamente os invito a plantear vuestras preguntas sobre Storytelling en los comentarios. Las iremos contestando entre Montecarlo y yo.


También podéis enviarlos por twitter a @quimica_visual, @imastranger o @evasnijders.



24 February Cómo empezó todo: Storytelling para principiantes



El domingo por la noche, Ferran Pallàs lanzó la siguiente pregunta al ciberespacio:





Marta Abella le contestó (¡gracias, Marta!):





Yo no me enteré hasta el lunes por la mañana (una, que tiene la mala costumbre de celebrar los fines de semana lejos del ordenador y del trabajo), que es cuando le contesté a Ferran:





Y seguimos la conversación:





Ya que Ferran no tiene preguntas concretas, me las plantearé yo. De momento tengo: ¿qué es el storytelling?, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va?, ¿para qué sirve?, … Éstas eran evidentes y fáciles de pensar. ;-)


Ahora, creo que será más divertido ir contestando vuestras dudas sobre storytelling. Así que os invito a dejarlas en los comentarios. Las iremos contestando entre Montecarlo y yo.


También podéis enviarlos por twitter a @quimica_visual, @imastranger o @evasnijders.


Doy por inaugurada la conversación “Storytelling para principiantes”.

19 February ¡Al fin, Perdidos! (y 3)

Llega la última temporada de “Perdidos” y la pregunta sigue en el aire: ¿cómo acabará la serie?


Ésa es, sin duda, una pregunta natural. Surge de la curiosidad de los espectadores por saber qué sucede: el inevitable “¿y qué más?” o el “¿y luego qué?” llevado al extremo. Porque los finales van de eso: de comprender, aunque a menudo el entendimiento se lleve a cabo a nivel emocional más que racional, por lo que el espectador no es muy consciente de ello.
Y es que queremos llegar a la conclusión del relato, saber que aquello que se nos presentaba en un equilibrio inestable e insostenible, por fin se asienta y reposa. El regreso del orden, sea el que sea, siempre es bienvenido. Es una manera de tranquilizar nuestras mentes, de reafirmar nuestras creencias y de evitarnos vivir en un mar de eternas dudas. Es la manera que tiene el ser humano de cerrar un tema para poder fijar su atención en el siguiente.
Eso sí, queremos un final que, a un mismo tiempo, nos satisfaga y nos sorprenda.


Retomando nuestro primer post sobre “Perdidos”, citamos de nuevo la frase de Hitchcock: no hace falta que el final sea feliz, basta con que sea coherente. Y es que esa pregunta de “¿cómo acabará la serie?”, fruto de nuestra ignorancia como espectadores, en realidad encierra otra cuestión mucho más profunda.


¿De qué iba la serie?


Una pregunta que tal vez no nos hagamos conscientemente (un gran sector del público sólo busca “entertainment”) pero que seguro que ronda en algún rincón oscuro de nuestros cerebros. ¿Cuál era la historia? ¿Qué temas trataba la serie y cómo se posicionaban ante ellos sus creadores?
Para todos los que lo han vivido como un juego, la pregunta podría ser: ¿qué esperamos aprender con “Lost”?


Probablemente habréis oído decir que las historias son el reflejo de la mente colectiva de la cultura que las desarrolla. Y, a día de hoy, eso que se ha dado en llamar “nuevas series de televisión” se ha convertido en nuestro imaginario colectivo: las series de televisión son nuestras historias. Así que, en el realidad, las ficciones televisivas son las historias que nuestra sociedad emplea para explicarse a sí misma.


Recuerdo un conocido proverbio zen: “la mente turbia es como un espejo del mundo, la mente limpia es como una ventana al mundo”. Eso me hace pensar en cómo nos aproximamos a éstas, nuestras historias. Las series como un espejo, las series como una ventana.

Volvamos a la pregunta central: ¿de qué iba, la serie?


“Lost” va de perdidos. De que estamos perdidos. O de que nos sentimos así. Por mucho que la ficción se haya situado en una isla remota, por mucho que los elementos fantásticos hayan copado el primer plano de la historia, lo que realmente nos ha atrapado es la actitud y las reacciones de cada uno de los protagonistas. No en vano se trata de una serie coral en la que cada espectador ha podido encontrar una figura con la que identificarse, una situación que le resultaba extrañamente familiar.
No sólo los personajes de la serie están desorientados y recelosos: el desconcierto también se apodera de los espectadores, que episodio a episodio han entrado en esa extraña y maravillosa comunión que sólo nos brindan las buenas historias.


Una última reflexión: aunque, como apuntábamos en la anterior entrega, “Perdidos” no sea una serie 2.0, el espectador mantiene intacto su derecho de interpretarla como mejor le parezca.
Que “Lost” sea un espejo o una ventana es una decisión de cada uno de nosotros, algo individual e intransferible.
Y tú, ¿cómo lo ves?

12 February ¡Al fin, Perdidos! (2)

¿Es “Lost” una serie mediática? ¿Un serie transmedia(tica)? Para mí “Perdidos” es, sobre todo, una serie enigma.
La afición de J.J. Abrams por el mundo de las incógnitas, los acertijos, las paradojas y los “Easter eggs” es ampliamente conocida. (Como muestra podéis repasar su colaboración como editor en un número de la prestigiosa “Wired”).


Por supuesto que “Perdidos” no se ha limitado a llevar una vida televisiva. A lo largo de estos seis años de existencia también han aparecido otros productos como novelas, merchandising, juegos, mobisodios y demás, pero en la mayoría de los casos no ha sido para ampliar o profundizar en las principales tramas del relato, sino para satisfacer la necesidad del fan de consumir algo relacionado con la serie en los tiempos muertos, entre temporadas televisivas.


Y es que, por mucho dinero que dé el merchandising, en el caso de “Lost” el buque insignia de la marca ha sido y sigue siendo la serie de televisión.


Aún falta tiempo para que la normalización de los relatos transmedia sea una realidad. Su trayectoria y desarrollo es equiparable a la de los e-books, que aún no son verdaderamente hipertextuales, pues no se han escrito con ese propósito en mente. Sí, se han implementado con algunos recursos digitales, pero en lo fundamental siguen siendo textos convencionales escaneados.
Falta, sobre todo, consolidar el modelo de negocio, implantarlo para lograr que sea rentable. Una vez alcanzado eso, el mercado demandará a los creadores productos que exploren (y exploten) las posibilidades del mundo digital.


Ahora bien, si “Perdidos” no tiene una identidad de serie transmedia (aunque haya utilizado ciertos recursos que lo son), sí es una serie que utiliza los social media para publicitarse (o para que sus fans lo hagan por ella). En esto, como en otras muchas cosas, J. J. Abrams ha ido aprendiendo y mejorando por el camino.


Probablemente, el año en que se emitió por primera vez la segunda temporada de “Perdidos” pasará a los anales de la historia de los Social Media. Fue un momento de fiebre desbocada.
“La Red trabaja para ti, tú trabajas para la Red”. “Tú construyes la marca”. ¿Sigo? Todos esos tópicos que aún seguimos leyendo/escuchando a diario, se pusieron en práctica y dieron resultados. ¡Y qué resultados! Los creadores de la serie entraron en un peligroso juego: escuchar todo lo que se decía en foros, blogs y redes sociales… ¡Y desmentirlo! J.J. Abrams y su equipo jugaron con su audiencia a “el ratón y el gato” on line. ¿Quién les iba a decir que acabarían ocupando el lugar del ratón?
Lo que en principio pareció un buen reclamo publicitario se convirtió en una locura. Montañas de teorías aparecían tras la emisión de cada capítulo, especulando a partir de la nueva información recibida. J.J. y los suyos se encontraron corriendo hacia delante y mirando hacia detrás… con la sombra de la productora sobre sus cabezas. Porque, recordémoslo, estamos hablando de una serie de televisión, con todas las limitaciones y presiones económicas que conlleva.


Uno se pregunta en qué momento de este proceso la ABC pactó con los creativos desarrollar “Lost” hasta alcanzar el final que, supuestamente, conoceremos esta temporada, y cuáles son los términos de dicho acuerdo. (En cualquier caso las conspiraciones de los palacios televisivos quedan fuera de las intenciones de este post).


Sea como fuese, el diálogo descontrolado dio pie a un cambio de estrategia que ha desembocado en una política de férreo hermetismo. ¡Nadie puede saber el final de antemano! Los guiones de la serie se han convertido en uno de los secretos mejor guardados. Hay demasiado dinero en juego.


Sería interesante estudiar la utilización de los Social Media llevada a cabo en la segunda temporada de “Lost” y compararla con la campaña que el propio Abrams orquestó durante meses alrededor de un proyecto del que se desconocía todo (hasta el nombre) y que terminó llamándose “Cloverfield”(“Monstruoso” en su versión española).
La actividad en la Red alrededor del fenómeno corrió como la pólvora, sin importar que llevara a pistas falsas o a callejones sin salida. Para no entrar en polémicas inútiles quiero aclarar que no hablo de éxito comercial, sino de éxito mediático. Y “Cloverfield” lo fue, eso es indiscutible.
Eso sí, en esta ocasión el diálogo no se llevó a cabo “de igual a igual”. Abrams recuperó el tono de “juego-enigma” que le es tan caro y en el que tan bien se desenvuelve.


¿Y el público? ¿Qué ha hecho, mientras tanto? Los fans han aceptado las nuevas reglas del juego y siguen a sus héroes, on y off line. Rastrean imágenes, textos, diálogos: esperan dar con alguna pista o que se produzca alguna filtración que alimente su imaginario. ¡Por supuesto que hay filtraciones, eso forma parte del juego! Sociedad 2.0 sí, pero con mesura.


J.J. Abrams, su equipo y sus fans, juntos pero no revueltos, constituyen una comunidad que aprende sobre la marcha. Experimentan, pulen y mejoran. Juegan y se divierten, sufren y disfrutan, mientras esperan ese final de partida que pronto conoceremos.

10 February ¡Al fin, Perdidos! (1)

Ya está aquí. Vuelve “Perdidos”… por última vez. La serie regresa para despedirse. Tras cinco temporadas (sin contar la que hoy se estrena) el equipo de “Lost” pone fin a la aventura.


Sus seguidores se preguntan: ¿cómo acabará? ¿Se desvelarán por fin todos los misterios? ¿Se cerrarán todas las tramas que se han ido abriendo y entrecruzando a lo largo de estos años?


Recordad el final de “Los Soprano”, una serie que llevó a todo el equipo artístico a lo más alto del Olimpo de la ficción actual (no sólo del televisivo) y que grabó en los corazones de los espectadores los nombres y los rostros de los miembros de esta singular familia. David Chase, creador, productor y responsable creativo del invento, siguió los consejos que Hitchcock le dictara en su día a Truffaut: una historia no tiene porque tener un final feliz, basta con que sea convincente. Y el de “Los Soprano”, sin duda, lo fue.


(Spoiler) La serie acabó en el mismo punto en el que había empezado: con Tony Soprano al cargo de su familia (la parental y la mafiosa), solucionando los problemas de una y otra. Eso sí es fidelidad a un modelo. Chase y su equipo cumplieron hasta el último momento con el compromiso de narrar un “slice of life” de la vida de los Soprano. Fue un final creíble, consecuente y, a mi modo de ver, valiente, brillante y, sobre todo, acorde con la naturaleza de la historia.


Claro que no todos pensaron lo mismo: al día siguiente de la emisión del último episodio en Estados Unidos, un número considerable de suscriptores solicitaron la baja de HBO, el canal que había acogido y apoyado la serie desde su nacimiento.


No, no sé como acabará “Perdidos” pero sí sé que, por muy hábil que sea J.J. Abrams, le ocurrirá lo mismo que a Chase y tampoco será capaz de contentar al 100% de su público.
Nunca llueve a gusto de todos.


Sea cual sea el desenlace (incluso si se trata de un “efecto bucle”, un final abierto o varios finales alternativos) resulta improbable que satisfaga las expectativas de todos sus seguidores. Hasta que llegue el momento de emisión del último episodio, sólo podemos especular. Una línea de reflexión, recordando el ejemplo citado de “Los Soprano”, es explorar la naturaleza de la serie, para así intentar dar con un final acorde.


Lo que sí sé es que Hitchcock, como buen narrador, sabía de qué hablaba y J.J. Abrams no va a ser menos.

27 January El agujero del Donut®

En marzo de 2009 se anunció que se dejaba de comercializar la clásica caja de una docena de Donuts®. En su lugar aparecía un nuevo envase: un paquete unitario, un Donut® envuelto en plástico. La explicación facilitada en su momento fue que se pretendía mejorar las condiciones higiénicas y la durabilidad del producto.


Para apoyar el lanzamiento se regalaron unidades con el nuevo envase y se emitió un spot televisivo protagonizado por un conocido actor español. El argumento de venta del anuncio era que, gracias a las características del nuevo pack, podías desayunar en tu casa porque “tus Donuts® se mantienen tiernos durante toda la semana“.


Lo que sigue no es una leyenda urbana, algo que le pasó a un amigo de un amigo de un amigo, es algo que seguro todos habéis protagonizado en un momento u otro de vuestras vidas: es temprano y aunque ya estás en la calle todavía tienes sueño. Entras en un bar, te sientas a la barra y pides un café. Mientras el camarero lo prepara observas el expositor que hay frente a ti. Vacío. Perfecta y tristemente vacío. Llega el café, precedido de un olor fuerte y amargo. Piensas: “sería estupendo comer algo que me ayudara a ingerirlo. Algo delicioso que me haga empezar bien la mañana”. Vas a preguntar, a sabiendas de que la respuesta va ser un no. Y, en ese momento, se abre la puerta del local. ¡Efectivamente, es él! Un hombre llega al rescate. Porta entre sus manos una bandeja con unas cuantas cajas de… ¡Donuts® recién hechos!
Ese repartidor anónimo acaba de salvarte el día.


Hace una semana (el 20 de enero) apareció en la prensa este titular: “Panrico® resucita el Donut® a granel”. Le acompañaba una nota breve que resumía los cambios directivos sucedidos en la empresa en los últimos años y la intención de que, a partir de ahora, ambos formatos “unitario” y “granel” coexistan en el mercado.
Nada más.


No perdáis el tiempo visitando la web de la empresa. Un simple banner anuncia lo que ya os hemos contado: el regreso de los Donuts® sin envasar en bares y panaderías. Si clickáis sobre él, pasaréis a la página del producto, en la que en primer lugar aparecen… ¡los Donuts® monodosis!


Aunque no han dado cifras concretas, resulta evidente que la vuelta del producto a su presentación clásica se debe al descenso de ventas.
Quien fuera que ideó la estrategia de venta del producto y las diversas formas de presentación se equivocó. Y lo hizo, probablemente, porque ignoró el verdadero valor del producto.
Del mismo modo que la empresa familiar dio paso al fondo de capital riesgo, lo viejo dio paso a lo nuevo: la profilaxis, el interés personal, la comodidad y el sentido práctico salían victoriosos… o eso pareció durante unos meses. Un año después los Donuts® regresan por docenas, aunque sólo nos hayamos enterado por una nota en la sección de economía o por un banner más solitario y triste que cualquier barra de bar.


Ahora era el momento de contar una gran historia: de reconocer que las empresas (los directivos responsables de ellas) comenten errores. Era la ocasión de aceptar públicamente que el consumidor conoce y valora mucho más el producto que el fabricante. Ésta era la oportunidad para apreciar las inmensas posibilidades que estas situaciones brindan, dar las gracias a los clientes y devolverles con todos los honores el producto original. ¿Alguien puede imaginar una situación mejor para que se llevara a cabo esta comunión entre cliente, marca y fabricante? Como decíamos, ha pasado una semana y no ha pasado nada más.


En estos tiempos en los que tanto se habla de conocer a tu cliente, deberíamos empezar por conocernos a nosotros mismos (y a nuestros productos) y entender qué compartimos.
¿Cuál es el valor de un Donut®? O mejor aún, ¿Qué es un Donut®? Si queréis saber nuestra opinión, os la contaremos cuando nos encontremos una mañana de éstas frente a un café… y unos Donuts®. Los nuestros, por favor, que sean a granel y con agujero.

13 January Presentación Zen

THE MONDAY READING CLUB: Presentación Zen

El pasado lunes asistimos a “The Monday Reading Club” en Barcelona.


En esta edición se comentó el libro “Presentación Zen”, de Garr Reynolds, una obra que nos interesa especialmente porque presenta puntos de contacto con nuestro trabajo.



En el evento se hizo mucha hincapié en las presentaciones en Powerpoint. A nosotros nos gustaría dar un paso atrás y comentar algunas cuestiones de fondo.


El pensamiento zen se aplica desde hace siglos en multitud de campos (desde el ornamento floral hasta las artes marciales) y ha acabado por impregnar toda la cultura japonesa, extendiendo su influencia más allá de los practicantes de este tipo de budismo.


Reynolds, diseñador, consultor, conferenciante y docente, es un americano afincado en Japón. Es un individuo que ha bebido de dos culturas muy diferentes, enriqueciéndose en lo personal y lo profesional. En su trabajo conjuga el pragmatismo norteamericano con los principios fundamentales del zen. En “Presentación Zen” sintetiza su experiencia.


Si bien la mayor parte del libro está dedicada a cuestiones de índole práctica profusamente ilustradas, Reynolds recuerda en todo momento el espíritu que le anima, con el que abre y cierra el libro a modo de envoltorio imprescindible para apreciar lo que nos cuenta.


Al final del texto, Reynolds cita la idea zen de que “ya tenemos todo lo que necesitamos”. Aún así, su insistente reiteración entre “el buen ejemplo vs el mal ejemplo” puede despistar al lector occidental.


Tal vez por eso la exposición en The Monday Reading Club derivó en ciertos momentos hacia “ideas-receta”: “No incorporar más de seis líneas por diapositiva”, “No incluir más de una idea por diapositiva”… (Cuando el Zen se caracteriza por la renuncia expresa a métodos permanentes de enseñanza, lo que conlleva la renuncia de cualquier tipo de recetario).


En el debate posterior afloraron cuestiones como lo que está “bien” vs. lo que está “mal” (Cuando el Zen enuncia la dualidad como una falsa percepción de la realidad). Lamentablemente la dicotomía está muy arraigada en nuestro pensamiento, junto con otras nociones tan poco pragmáticas como “el Bien y el Mal”.


Otra idea zen que Reynolds enuncia es que ya disponemos de todo lo que necesitamos. Así que lo importante es “desaprender” más que “aprender”, “desprendernos de un exceso de equipaje” más que “adquirir nuevo bagaje”.


El autor habla de “la esencia”, y muy probablemente, lo hace pensando en lo que acabamos de decir. Se trata de pulir, eliminar el ruido y todo aquello que pueda generar confusión. Así, paulatinamente, llegaremos a localizar la idea básica, el corazón, la esencia de nuestro discurso.


Del mismo modo, a través de ese proceso, daremos con la forma idónea para transmitirla, teniendo en cuenta que el “powerpoint” no es más que una herramienta de la que nos servimos en la presentación, en la que son elementos esenciales el orador, la audiencia y el contexto en que se produce el encuentro.


Por eso se dice que tenemos que estar “siempre presentes, en el aquí y el ahora”. (Finalmente, de eso va el zen, una idea que recogería y exportaría a nuestras tierras el pensamiento gestáltico). Y es que el objetivo final de todo camino zen es disipar las brumas de “maya” (la apariencia) y alcanzar “dyhana” (el conocimiento).

26 June Storytellers: menudo cuento


Cada idioma tiene sus particularidades, del mismo modo que cada palabra tiene su campo semántico o no existe sinónimo perfecto.


En Química visual somos conscientes de ello. Por ese motivo, y con intención de expresar del mejor modo posible lo que queremos transmitir, definimos nuestra actividad con un término inglés “storytelling”.


No es que no existan equivalentes en castellano ni que queramos apuntarnos a la moda de adoptar vocablos extranjeros. Nuestro idioma es lo suficientemente rico, pero también lo es nuestra historia. Vivimos en un mundo trepidante, en el que a menudo la primera impresión marca la diferencia entre entablar contacto con un cliente o ver cómo éste se aleja, su atención fija en otros posibles puntos de interés.


Pensemos que estamos hablando de esos dos o diez segundos que suponen el primer contacto. Y que éste no tiene porque ser personal: puede ser cualquier cosa: desde nuestro propio nombre hasta una imagen en una página web o una entrada en un buscador.

    Química visual, narradores.
    Química visual, cuentacuentos.
    Química visual, cuentistas.

Todos estos términos nos resultan inadecuados, por parciales, sesgados o peyorativos. Y, de un modo más inmediato y visceral, nos resultan ajenos.
Cosa que no ocurre con “Storytelling”.





Hace meses vi el anuncio de la publicación en nuestro país el nuevo libro de Christian Salmon. La reseña, misteriosamente amplia, iba acompañada de breves declaraciones del autor. No gran cosa: lo suficiente para que, dedicándome a lo que me dedico, se me despertara el interés (y porque no decirlo, la inquietud).


El título de la edición española es el siguiente: “Storytelling, la máquina de fabricar historias y formatear las mentes”. (En ningún lugar de la obra aparece el título original).


El libro se presenta como un ensayo en el que se expone cómo los políticos, a base de contarnos historias (contarnos “cuentos”), nos han convertido en seres dirigidos, sin criterio propio ni capacidad de juicio.
No digo que esto no sea así, pero me resulta doloroso ver cómo el autor reduce toda una profesión al mal uso que algunos hacen de ella y el papel de ciudadano al de víctima indefensa. ¿No estará él mismo Salmon manipulándonos, aunque sea por descuido? Al asociar el “contar historias” con el “engaño de los políticos”, excluye otros usos (los más) de este oficio. (Que para más INRI resulta ser el del propio Christian Salmon, aunque su especialidad se decante hacia el ensayo).





La primera aproximación ya resulta descorazonadora. Permítanme dos ejemplos extraídos directamente de la cubierta.


En el subtítulo del libro se habla de “fabricar historias” y “formatear mentes”. Vayamos por partes.
Fabricar, al menos en español, tiene una clara connotación industrial (o al menos de manipulación de materiales). Difícilmente se asocia la palabra fabricar con producto único o personalizado, más bien lo contrario. La imagen que a uno le viene a la mente (al menos a mí me ocurre así) es la de una cadena de montaje en la que todas las piezas que pasan salen del mismo molde y tiene la misma apariencia, resultando intercambiables. Así que “fabricar historias”, supongo, indica la construcción de relatos carentes de personalidad y, sobre todo, elaborados sin tener en cuenta las necesidades personales del destinatario. (Nunca será lo mismo un traje hecho a medida que uno comprado en una tienda de ropa tallada).


“Formatear mentes”, sinceramente, me ofende bastante más. Pero entiéndanme bien, no me ofende personalmente. Lo que pasa es que me resulta difícil aceptar que un hombre como Christian Salmon, capaz de beber en fuentes tan diversas como las que cita en la bibliografía, todavía utilice el símil del ordenador y la mente humana, cosa que uno ya creía superada desde hace tiempo.


Para ilustrar lo que digo echemos un vistazo al interior: en el apéndice, aparece desde Paul Virilio, Roland Barthes, Michel Foucault o Noam Chomsky, pasando por Vladimir Propp, hasta Italo Calvino o David Foster Wallace. Eso sí, se echan en falta autores (teóricos y escritores de oficio) que han expuesto largo y tendido sus experiencias, ideas y opiniones respecto al tema del “storytelling”.


En esa misma bibliografía no se incluyen clásicos como la “poética” de Aristóteles (discutible, si quieren, pero de influencia innegable) o autores populares como Stephen King y su impagable “On Writing. A Memoir of the Craft”, libros que sin duda tratan cuestiones fundamentales del “storytelling”. Los ejemplos que selecciono no son al azar: si el griego apunta hacia una construcción más o menos férrea del relato, es decir, de un “plot” fuerte (“plot driven” en inglés), el norteamericano aboga por dar vida a los personajes y dejar que éstos lleven las riendas de la historia (“character driven”). Que conste que empleo esta terminología porque suele ser habitual en estas plazas, no porque necesariamente comulgue con ella.


Y, ligando con los dos últimos autores citados: ¿Qué hay de la poética y la retórica? ¿Y de la imaginación, o de la verdad conocida por el “espectador”? (Espero, en futuros artículos, poder retomar estos asuntos).


Pero, volviendo a lo que decía… ¿Aún no está claro que comparar el funcionamiento de la mente humana al de un ordenador es un insulto a la inteligencia? (Por mucho que existan ejemplos de inteligencia artificial, asunto que nos desviaría del tema de este artículo y que también se merece un espacio propio).





Para complicar las cosas, la edición se presenta con un prólogo de Miguel Roig. No, tampoco tengo nada en contra de este señor, al que ni siquiera conozco. Pero, permítanme compartir con ustedes la siguiente reflexión: si escribieran un libro-denuncia respecto a las manipulaciones y malas artes que algunas empresas y gobiernos emplean para “vendernos la moto”… ¿pedirían el prólogo a alguien que es director creativo ejecutivo de una agencia de publicidad? ¿Se escapa la publicidad al uso de las tácticas que Christian Salmon califica como “storytelling”? ¿No sería mejor recurrir a un escritor, un filósofo o, si me apuran, un juez? (No me lo tenga en cuenta, señor Roig, pero comprenda mi estupor).


Sí me resulta interesante alguna de las notas que Miguel Roig apunta en torno al folletín, término que emplea al hablar de literatura, y que aunque él no lo señala, podría extenderse a su actual equivalente televisivo, el culebrón.
(Y tal vez sea ése el término que Christian Salmon buscaba para su libro, y que no halló, no supo hallar o tal vez el departamento de marketing de su editorial decidió que resultaba poco atractivo).





Después de lo anteriormente expuesto, uno hace la siguiente reflexión: tal vez sea cuestión de decir sin más ambages que somos “contadores de historias” “narradores”, “cuentacuentos” o, simplemente, “cuentistas”, y esperar que nuestro buen hacer y el tiempo se encarguen de eliminar de la mente del público cualquier matiz peyorativo para aceptar que, como en todos lados, también en esto se cuecen habas. (Y más ahora que, con la publicación del libro de Christian Salmon y la publicidad que se la ha dado, el término “storytelling” corre el peligro de ser demonizado).


Tal vez el desacuerdo que me despierta este autor se deba simplemente a una cuestión terminológica. No es que desapruebe lo que dice, pero creo que, una de dos:

    o bien “storytelling” no es el término más adecuado para definir aquello sobre lo que nos advierte (y comprendo la tentación que despierta la palabra, tratándose de un anglicismo profundamente asociado con los Estados Unidos y, por extensión, con una política de imperialismo capitalista)


    o bien al autor francés se le ha escapado por completo el significado profundo de dicho término y el poder que encierra (ya que, a mi entender, contar historias puede que sea única herramienta válida frente al terrible demonio que Salmon denuncia).



Tal vez la aproximación al tema que el autor plantea sea excesivamente teórica y esté teñida de referencias e influencias académicas que, en su afán de análisis, se han alejado de la realidad (No una realidad epistemológica, sino una realidad prosaica, la del día a día, no por ello menos real). Al menos a eso me ha sonado cuando, en sus conclusiones, cita a un Lars von Trier “dogmático” y apunta el término “contranarración” como una propuesta de solución al problema planteado.





Para acabar, permítanme la siguiente reflexión: sigo firmemente convencido de que, hoy por hoy, ser un “storyteller” es más digno que ser un “cuentista”.
Además, en España, uno tiene mucho menos competencia siendo lo primero que lo segundo. Y si no me creen, abran el diario que tengan más a mano.


En cualquier caso, el debate está servido. Les invitamos a participar.


18 June Brandsandvideo – Algo en lo que pensar

Algunas ideas en torno al primer “Brandsandvideo”, celebrado ayer 16 de junio de 2009 en Barcelona.

… preámbulo …

  • Debido a compromisos profesionales previos nos fue imposible asistir al 100 % de las ponencias, por lo que lo que sigue no pretende resumir el evento, sino compartir algunas de las ideas relacionadas con él.
  • Nuestras sinceras felicitaciones a todos los participantes, porque gracias a ellos hoy hablamos del Brandsandvideo como algo que ha ocurrido y no como algo que podía llegar a suceder.
  • Tal como señala Albert G. Pujades en su blog, los allí presentes se caracterizaron por un sano espíritu de garaje, profesional, humilde y entusiasta. (“Que la inspiración nos coja trabajando”).

… entrando en materia …

  • Puede que el cibermundo sea un espacio global y comunitario, pero en el mundo real, España sigue siendo España, y aunque no contamos en pesetas, seguimos sufriendo la coyuntura del país en que vivimos (económica, empresarial, cultural…) Una realidad palpable, como se comprobó ayer en la sala.
  • Nichos/modelos de negocio/planes de desarrollo… Todos estamos en ello. Son tiempos duros, de cambos bruscos y la travesía del desierto no es plato de gusto para nadie. Ante situaciones como ésta creo necesario echar mano de la templanza. No caigamos en extremismos: ni profetas mesiánicos de la república virtual mundial ni mártires sacrificados por las fuerzas oscurantistas de los poderes caducos.
  • Por fin escuchamos términos en los que creemos profundamente, y a los que, de momento, las marcas de nuestro país hacen oídos sordos. Me refiero a “RELACIÓN EMOCIONAL usuario-marca”. (Sí, señor. Héctor Milla sabe de qué habla).
  • ¿2.0? ¿3.0? ¿4.lo-que-sea? Pero… ¿qué es lo que está pasando? ¿Estamos más preocupados del “naming” que del trabajo a llevar a cabo? Antes de correr aprendamos a andar. Se puede morir de muchas causas: de éxito, de ansiedad, de anticipación, de desnutrición… Usted elige.
  • Para finalizar, anotamos dos ideas que abren líneas de trabajo complementarias. Sinceramente creemos que, cada uno de nosotros, desde su perspectiva, debería pensar en ellas. Tal vez podamos comentarlas en el próximo Brandsandvideo.




    Primera:

    por el momento estamos viendo mucho video “de la tele a la red”, tal cual. Y eso, bajo nuestro punto de vista, es una mala traducción necesitada de muchos cambios y mejoras. ¡Pero muchas! Modificaciones que deben surgir de la naturaleza del nuevo medio que es la Red: empezando por el video interactivo y continuando por el (sí) RELATO (storytelling) MULTIPLATAFORMA (del cual el video es una parte importante, sin duda).


    Segunda:


    entender qué quiere decir eso, repetido tantas veces de “el usuario es el que dirige” o “el usuario es el que le habla de/a la marca”. A día de hoy podemos ver cómo se han materializado cosas que, hace diez años, eran tan solo teorías lanzadas al aire desde un aula universitaria. Ideas que los “tuentis” de entonces escuchaban con aire displicente.


    No nos dejemos llevar por la embriaguez de lo novedoso. Si nosotros no mostramos una actitud innovadora y serena, no se la podemos reclamar a las marcas/empresas/personas con las que queremos trabajar. ¡Si, nosotros queremos trabajar con personas, que son lo mejor de la humanidad! ;-)


    Es cierto que en el mundo 2.0 el usuario interviene, crea contenidos y todo lo demás, pero esto no es un “cul de sac” en el que todo cabe, metido de cualquier manera.
    El juego es ahora más sutil, más rápido y más emocionante, porque incluye muchas más variables, menos predecibles. (A J.J. Abrams no le va tan mal).
    De ahí a “la nave de los locos” hay bastante trecho. (Y si con estas palabras hiero la sensibilidad de alguien espero me perdone). Las teorías del caos hace tiempo que se formularon. Aunque también hace bastante que William Gibson escribió “Neuromancer”, y aquí estamos.


  • Si este texto ha despertado alguna reacción en ti (alegría, estupor, aburrimiento, ofensa o amigable camaradería)… Deja tu comentario. En Química visual contamos historias. Cuéntanos la tuya.

… continuará …

8 April Send us a postcard!


Dear friends,

Sometimes, a little personal action makes a big difference!

Química visual is preproducing a short film (shooting scheduled for June).

In one of the primary scenes of the film, the leading character watches his collection of postcards from around the world. And here is where you can help us: by sending us your postcards.

Please send us a postcard (or more!) from the place you live.
We would appreciate “exotic” pictures or “typical views”, images the common viewer can identify.

Please include your name and email or postal address, so we can thank you for your cooperation, include you in the credits and keep you posted.

This is our contact address:

Química visual SL
C/ Fransa Xica, nº 1, 2º 2ª
08004 Barcelona
Spain

Thank you very much for your help.

Montecarlo + Eva

 

Contact

França Xica, 1, 2º 2ª
08004 Barcelona Spain
T. +34 932 691 429
info[at]quimicavisual.com
Skype quimicavisual

Calendar

March 2010
M T W T F S S
« Feb    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Social Networks