1 July Storytelling Personal para el Networking
EADA Alumni, la asociación de antiguos alumnos de esta prestigiosa escuela de negocios, ha organizado a lo largo de este año el “EADA Networking Day”; una serie de eventos de networking centrados en la mejora de las habilidades profesionales.
Para cerrar el curso invitaron a Química visual a impartir una charla titulada “Storytelling personal. Cómo conseguir que cada encuentro sea memorable.” que se celebró el pasado martes el hotel Regina de Barcelona.
Este post recoge las principales ideas que presentamos, articuladas a partir del siguiente esquema:
¿QUIÉN SOY?
Es algo que casi nadie se pregunta, y sin embargo, a partir de la respuesta que damos a esta cuestión construimos nuestra manera de pensar, sentir y actuar.
Todos contamos historias y, antes de contarlas a los demás, nos las contamos a nosotros mismos, ya que nuestra historia interna será la verdadera y se percibirá, aunque sea entre líneas.
Ejemplo: Una persona que ha perdido el trabajo a causa de una reestructuración de la empresa y que se siente víctima de la crisis económica, un jefe malvado, etc., aunque intente “vender” que es un gran profesional, el victimismo traspasará su discurso.
Por eso, el primer paso para construir la historia que queremos contar al mundo es preguntarnos quiénes somos. Sin emitir juicios ni valoraciones, sin apoyarnos en expectativas o miedos. Simplemente, se trata de enunciar quiénes somos (o quiénes nos sentimos) en el momento presente.
¿QUÉ QUIERO CONTAR?
La acumulación de información no es una historia. De hecho, las dos cosas no tienen casi nada en común.
Además resulta materialmente imposible trasladar toda nuestra vida, repleta de matices, detalles y momentos, a un relato único.
Por eso, es fundamental aceptar que la historia que contaremos tendrá un enfoque sesgado. (En el Storytelling, la objetividad y la imparcialidad no existen).
Elegiremos pues algunos momentos, situaciones y anécdotas. ¿Con qué criterio? El de incluir aquello que nos acerque más a nuestro objetivo.
Ejemplo:Si quieres explicar que eres experto en una materia, elige los aprendizajes y logros que ilustren tu capacidad.
TÚ / YO – CONECTAR
Nuestra aproximación al Storytelling y al Networking es semejante: se trata de conectar con el otro. De hallar un territorio común en el que ambos podamos reconocernos y construir una relación que sea de beneficio mútuo. Aquello que en biología se denomina relación simbiótica y que en el mundo de los negocios han preferido etiquetar de “win to win”.
Ejemplo: Si pones la atención en lo que tienes en común con otra persona (en lugar de fijarte en las diferencias), puedes descubrir que compartes temas como el golf, la paternidad, o el interés por un determinado autor. En este terreno común puedes empezar el diálogo.
LA EMOCIÓN
Las personas conectamos con otras a través de la emoción. Reconocemos la tristeza y la alegría en el otro y sentimos que estamos ante un ser humano que podemos entender. De ahí que escogeremos fragmentos de nuestra historia que tienen un significado emocional para nosotros. Así hablaremos de momentos decisivos (miedo), éxitos (alegría), proyectos (ilusión).
Ejemplo: No es tan importante lo que cuentas, como la emoción que transmites cuando lo hagas. Si demuestras entusiasmo al hablar de tu proyecto, tu interlocutor lo captará por encima de los detalles concretos que tal vez le resulten más lejanos.
EN RESUMEN…
El Storytelling nos puede ayudar a conectar con otras personas y construir relaciones. Para elaborar nuestra historia personal nos hemos de preguntar: ¿Quién soy yo? ¿Qué quiero contar? ¿Con quién quiero conectar? ¿Qué nos une? ¿Qué me emociona?
Y para conseguirlo, como hacía Robert De Niro en Taxi Driver, nada mejor que practicar, porque la naturalidad surge del ejercicio.










