12 February ¡Al fin, Perdidos! (2)
¿Es “Lost” una serie mediática? ¿Un serie transmedia(tica)? Para mí “Perdidos” es, sobre todo, una serie enigma.
La afición de J.J. Abrams por el mundo de las incógnitas, los acertijos, las paradojas y los “Easter eggs” es ampliamente conocida. (Como muestra podéis repasar su colaboración como editor en un número de la prestigiosa “Wired”).
Por supuesto que “Perdidos” no se ha limitado a llevar una vida televisiva. A lo largo de estos seis años de existencia también han aparecido otros productos como novelas, merchandising, juegos, mobisodios y demás, pero en la mayoría de los casos no ha sido para ampliar o profundizar en las principales tramas del relato, sino para satisfacer la necesidad del fan de consumir algo relacionado con la serie en los tiempos muertos, entre temporadas televisivas.
Y es que, por mucho dinero que dé el merchandising, en el caso de “Lost” el buque insignia de la marca ha sido y sigue siendo la serie de televisión.
Aún falta tiempo para que la normalización de los relatos transmedia sea una realidad. Su trayectoria y desarrollo es equiparable a la de los e-books, que aún no son verdaderamente hipertextuales, pues no se han escrito con ese propósito en mente. Sí, se han implementado con algunos recursos digitales, pero en lo fundamental siguen siendo textos convencionales escaneados.
Falta, sobre todo, consolidar el modelo de negocio, implantarlo para lograr que sea rentable. Una vez alcanzado eso, el mercado demandará a los creadores productos que exploren (y exploten) las posibilidades del mundo digital.
Ahora bien, si “Perdidos” no tiene una identidad de serie transmedia (aunque haya utilizado ciertos recursos que lo son), sí es una serie que utiliza los social media para publicitarse (o para que sus fans lo hagan por ella). En esto, como en otras muchas cosas, J. J. Abrams ha ido aprendiendo y mejorando por el camino.
Probablemente, el año en que se emitió por primera vez la segunda temporada de “Perdidos” pasará a los anales de la historia de los Social Media. Fue un momento de fiebre desbocada.
“La Red trabaja para ti, tú trabajas para la Red”. “Tú construyes la marca”. ¿Sigo? Todos esos tópicos que aún seguimos leyendo/escuchando a diario, se pusieron en práctica y dieron resultados. ¡Y qué resultados! Los creadores de la serie entraron en un peligroso juego: escuchar todo lo que se decía en foros, blogs y redes sociales… ¡Y desmentirlo! J.J. Abrams y su equipo jugaron con su audiencia a “el ratón y el gato” on line. ¿Quién les iba a decir que acabarían ocupando el lugar del ratón?
Lo que en principio pareció un buen reclamo publicitario se convirtió en una locura. Montañas de teorías aparecían tras la emisión de cada capítulo, especulando a partir de la nueva información recibida. J.J. y los suyos se encontraron corriendo hacia delante y mirando hacia detrás… con la sombra de la productora sobre sus cabezas. Porque, recordémoslo, estamos hablando de una serie de televisión, con todas las limitaciones y presiones económicas que conlleva.
Uno se pregunta en qué momento de este proceso la ABC pactó con los creativos desarrollar “Lost” hasta alcanzar el final que, supuestamente, conoceremos esta temporada, y cuáles son los términos de dicho acuerdo. (En cualquier caso las conspiraciones de los palacios televisivos quedan fuera de las intenciones de este post).
Sea como fuese, el diálogo descontrolado dio pie a un cambio de estrategia que ha desembocado en una política de férreo hermetismo. ¡Nadie puede saber el final de antemano! Los guiones de la serie se han convertido en uno de los secretos mejor guardados. Hay demasiado dinero en juego.
Sería interesante estudiar la utilización de los Social Media llevada a cabo en la segunda temporada de “Lost” y compararla con la campaña que el propio Abrams orquestó durante meses alrededor de un proyecto del que se desconocía todo (hasta el nombre) y que terminó llamándose “Cloverfield”(“Monstruoso” en su versión española).
La actividad en la Red alrededor del fenómeno corrió como la pólvora, sin importar que llevara a pistas falsas o a callejones sin salida. Para no entrar en polémicas inútiles quiero aclarar que no hablo de éxito comercial, sino de éxito mediático. Y “Cloverfield” lo fue, eso es indiscutible.
Eso sí, en esta ocasión el diálogo no se llevó a cabo “de igual a igual”. Abrams recuperó el tono de “juego-enigma” que le es tan caro y en el que tan bien se desenvuelve.
¿Y el público? ¿Qué ha hecho, mientras tanto? Los fans han aceptado las nuevas reglas del juego y siguen a sus héroes, on y off line. Rastrean imágenes, textos, diálogos: esperan dar con alguna pista o que se produzca alguna filtración que alimente su imaginario. ¡Por supuesto que hay filtraciones, eso forma parte del juego! Sociedad 2.0 sí, pero con mesura.
J.J. Abrams, su equipo y sus fans, juntos pero no revueltos, constituyen una comunidad que aprende sobre la marcha. Experimentan, pulen y mejoran. Juegan y se divierten, sufren y disfrutan, mientras esperan ese final de partida que pronto conoceremos.
Tags: lost Perdidos J.J. Abrams transmedia tv series ABC enigma question
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February 12th, 2010 at 14:30 pm
Como me gusta Perdidos. Y la verdad es que se han movido muy bien en SM. Lo mejor que han hecho en ese terreno es conseguir que sean sus propios fans los que les han hecho de Community Manager.
En Poble Nou (Barcelona) hay un bar/restaurant donde te puedes tomar una cerveza Darhma. Y se come muy bien, por cierto!
Este fin de semana a ver si me hago sabio en esto del transmedia. Cada día se aprende algo nuevo. Gracias.
February 15th, 2010 at 14:48 pm
Muy bien amigos,
He tenido que saltarme parte del primer post de la serie… de hecho, no he estado muy hábil y he leido cosas de Los Soprano que hubiera preferido no saber hasta ver toda la serie.
Habrá “¡Al fin, Perdidos! (3)”?
February 15th, 2010 at 16:21 pm
Sí, realmente J.J. Abrams es una de las personas a seguir (su obra y la de su equipo). Lo importante, creemos, es su capacidad para trasladar y compartir ilusiones y preocupaciones, y conectar con las de un gran sector del público.
Para nosotros, la gran “lección” es que Abrams no finge. Muestra lo que es y lo que tiene. Y, además, se atreve a explorarlo y compartirlo. Tanto si “acierta” como si se “equivoca” (y lo entrecomillamos porque son conceptos que, aunque se utilizan a diario, son inaplicables en estos terrenos).
No negamos el valor de “Lost” como serie de televisión que, además, se apoya en los SM. De hecho, es un ejemplo a citar. Pero, como decíamos, si analizásemos lo ocurrido, podríamos aprender muchas cosas.
La sociedad avanza a muchas velocidades, no siempre bien coordinadas. Por eso nos tememos que durante mucho tiempo habrán sectores recelosos de aceptar algo que ya está aquí junto a otros que se empeñan en vendernos na panacea que ni es tal ni hace falta.
De los relatos transmedia seguiremos hablando (en la Red y en persona) y por supuesto contamos con tu aportación.
Para abrir el debate, sirva esta nota: “hace unos años se pensó en la posibilidad de que una historia se construyera en varios medios, y a eso se le llamó “multimedia”. Ahora se habla de “transmedia”, y el cambio de denominación no es baladí. Existen matices diferenciadores que hacen que este último término nos parezca más útil”.
¿Quieres saber más?
Contacta con nosotros y seguimos hablando.
February 15th, 2010 at 18:02 pm
Lo sentimos, Aníbal. (Y mira que pusimos el cartel de “Spoiler” para evitar estas situaciones!)
Has ido a dar con uno de los temas que tenemos en la recámara: en algún momento postearemos una reflexión sobre la “nueva manera de ver” las series (y las películas y todo lo visionable).
Ya no es sólo el medio, ni los contenidos… también son los hábitos de consumo, los que han variado.
Aprovechamos la ocasión para reiterarnos en la idea de que el “final sorpresa” ya no pesa tanto, incluso en los géneros que tradicionalmente se ha valido de él. Lo más importante es el conjunto de la experiencia.
Lo que también nos permite anticipar otra idea: ahora ya no importa tanto el “cómo acaba” sino el “cómo llego a ese final”, lo cual denota la progresiva madurez del público.
¿Estarán cambiando las cosas?
¿Habrá un resquicio de esperanza y no estaremos irremisiblemente “perdidos”?